Exceso de tinta

EXCESO DE TINTA,

Me repuso Francisco (Paco) Cumpián, maestro editor malagueño de los que no van quedando ya muchos, de los que compran letras de hierro para re-construir versos y afirma que le durarán toda la vida (esas letras), porque él se hizo editor mirando las revistas de Litoral en su Málaga; y también me confiesa, entre vinos, que su imprenta no cabrá por la Medina, que a su empresa le queda poco, apenas unos libros, algunas traducciones; es grande el corazón de la máquina, quizá en Chefchaouen encuentre en un mercadillo alguna imprenta pequeña que las calles estrechas puedan domesticar, pero me dice que el secreto de esas páginas con relieve que tanto sorprenden a la mano y tanto reconfortan al ojo es el exceso de tinta, que ese pequeño defecto con el tiempo se convierte en el mejor aliado del verso, porque le da una consistencia muy apreciada a la lectura, el tiempo se alía con el metro y con la tipografía: el olor característico de letra fresca, el hallazgo de lo publicado en un papel fuerte.
Me dice que lo próximo que haga quizá sea papel, y que quizá publique algunas tiradas, imagino, de poetas rifeños que rimen la belleza desértica con los olores del kif más fragante.
Editor lumpen, poeta de la noche, contrariado, beat de aguardiente y humo, trajo hace poco Cumpián al mundo el último libro de otro poeta malagueño, Jacinto Pariente, poeta que traduce y compone con la misma intensidad y que recita y lee sus traducciones con una voz inconfundible y un tránsito en sus gestos de quien ha visto el movimiento continuo de la sílaba y el acento.
Junto a Antonio Blanco, Sergio Franco, María Eloy, o Juan Manuel Villalba, componen lo más revolucionario y selecto de las letras malagueñas: independencia, originalidad y pasión por el metro comprometido, resonante, funcional y dialéctico.

He aquí un soneto de Jacinto Pariente, publicado en Harto de prodigios:

Cuando se tiene un arma en cada ojo
y los dientes y el salto de la ardilla
y mucho no se sabe y poca silla
y mucho equilibrismo y poco antojo,

no sirve ni el candado ni el cerrojo,
ni supertelescópica mirilla,
ni la jaula real ni la otra orilla,
falsa palabrería o falso arrojo.

Cuerpo de avión, ternura de zapato,
rompe de una pedrada una botella,
dibuja en la pared un garabato

y le da igual lo que es la buena estrella
porque le importan más los buenos ratos;
y el verso le persigue y nunca es ella.

Jacinto Pariente en Harto de prodigios. P. 59. Francisco Cumpián Editor.
Colección “En Picado. Poesía. N. 3”
2018
El Árbol de Poe

Anuncios

Autor: ElImPeRfEcCiOnIsTa

Jaén, 1975. Estudios en Filología Inglesa. Licenciado Filología Hispánica. DEA sobre la poesía de Agustín Delgado. Libros publicados: Estertor en las piedras. 2003 Oficio de silencio. 2003 Animal de humo. 2005. La manzana poética. Córdoba No hay nada que huya. 2015. Piedra Papel Libros. Jaén. República del aire. 2015. Isla de Siltolá. Sevilla. Clara Incertidumbre. Camaleón del Ayre. 2017. Jaén. Metal. Editorial Maolí. 2017. Jaén. Colaborador en Buenos Aires Poetry, Vallejo and Company , Paraíso , La manzana poética y Piedras lunares. Sus trabajos de investigación también pueden verse en Academia. edu

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s